La incertidumbre respecto del resultado de los comicios de ayer para elegir magistrados superiores en Bolivia se extendía hasta la madrugada. La expectativa no se centró tanto en quiénes serán los electos como en el porcentaje de votos afirmativos, en blanco o los que fueron anulados.
Esta es la dicotomía que pone en vilo al Gobierno de Evo Morales, que apostó decididamente por un proceso exitoso, una suerte de plebiscito a su gestión, cuando le quedan tres años de mandato. Si los votos negativos (en blanco o nulos) superan a los positivos, habrá un fuerte deterioro a su imagen (más que a su proyecto político), que lo obligará a redefinir estrategias y equipos de trabajo. Además, los nuevos magistrados (asumirán en 2012 por seis años y sin posibilidad de reelección) quedarían deslegitimados desde el vamos, por la falta de apoyo popular.
El escenario complicado es fruto más de problemas organizativos propios del Estado que de la prédica opositora, la que convoca a anular el voto, entre ellos grupos indigenistas y ecologistas que vienen marchando hace dos meses contra la construcción de una ruta por una reserva natural en el centro del país. La falta de un referente claro en la oposición, que aglutine ideológicamente un abanico de la derecha tradicional hasta ex ministros de Evo, despechados por haber sido separados de su cargo, impiden que puedan acumular políticamente una derrota formal del Gobierno.
En cambio, la decisión de muchos ciudadanos (aún no se sabe de cuántos) de no apoyar a ningún candidato es por la falta de una campaña de difusión de trayectorias y méritos de los 115 postulantes que finalmente llegaron a integrar la lista única. Este es el argumento que plantearán desde el Ejecutivo en caso de no alcanzar sus objetivos, y trasladar la responsabilidad en un Órgano Electoral que mostró deficiencias durante campaña en nombre de los candidatos.
El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, fue categórico sobre la importancia del proceso: "vamos a asistir a la transformación de una Justicia que antes era corrupta y lenta, para que ahora sea independiente, oportuna y libre del tráfico de influencias.
"Debemos empezar a caminar un cambio de la Justicia boliviana, para que sea más independiente y digna, más humana", señaló el titular de la Cámara de Diputados, Edmundo Novillo, y que el canciller, David Choquehuanca, destacó la oportunidad histórica de elegir jueces.
Evo, optimista, evaluó la elección como "una fiesta democrática para el pueblo boliviano", y confió "en el sentimiento del pueblo para fortalecer y profundizar la democracia".
El presidente el Tribunal Electoral, Wilfredo Ovando (hombre cercano a Morales), dijo que para la selección de magistrados sólo se cuentan los votos positivos. Los resultados finales se conocerán el 28 de este mes, luego del conteo definitivo nacional (en siete días llegarán las cifras de los distritos).